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Batería Asus K40N

Que el Macbook sea un portátil muy compacto no debe llevarte a engaño. Con él obtienes una pantalla de 12 pulgadas, un valor que en equipos donde queremos ante todo portablidad, es seguramente la más acertada.En el Macbook el panel IPS no ocupa toda la superfice, pero hay un buen ejercicio para reducir al máximo su grosor y dejar un equipo más delgado en esa parte pero también una calidad de pantalla que se aprovecha de ese laminado. El panel IPS del Macbook 2016 ofrece una resolución de 2304x1440 píxeles, más que suficientes para esta diagonal. Aquí no apreciamos que necesitemos más como nos ocurre con los Air de la propia Apple. El formato es 16:10 y la calidad que obtenemos es máxima en reproducción del color, contraste, nivel de brillo y visualización en exteriores. Hay reflejos, cómo no, pero son muy reducidos y es uno de los portátiles con los que más cómodos hemos trabajo en exteriores en este apartado.

Con la "separación de poderes" que mantiene muy férreamente Apple, no hay panel táctil en el Macbook. Quizás en el futuro, si macOS evoluciona hacia la versión móvil, podamos empezar a vislumbrar tocar la pantalla. A mi me parece algo práctico y repito instintivamente el gesto muchas veces sin querer.En la visualización de contenido, Apple mantiene la posibilidad de cambiar desde la resolución nativa a otras virtuales equivalentes a pantallas de 1153x720, 1024x640, 1280x800 o 1440x900 píxeles, además de la nativa. Aquí ya dependerá de tus gustos o necesidades.Esa gran calidad de pantalla se ve bien acompañada de un sonido bastante potente y claro para lo que uno podría esperar en un equipo con el perfil de este Macbook. Bien por Apple pues.

Por último, pese al precio y nivel de exigencia que Apple ha dado a su nuevo Macbook, la webcam se queda estancada en una resolución ridícula de 480p. Es una funcionalidad secundaria quizás pero de esos detalles que te dan que pensar.Sin modificaciones en el diseño exterior y tan solo una generación mejor de procesadores Core M, no podíamos esperar muchas novedades en la autonomía de este Macbook 2016. Sigue siendo un punto bastante a favor del Macbook de Apple, pero no marca diferencias como en las otras dos gamas.Hay pocos equipos de similares características que puedan ofrecernos máxima portabilidad y batería para acercarse a una jornada de trabajo, pero ya no está solo Apple en esa carrera. En nuestra prueba, con reproducción continua de vídeo hemos podido superar las 9 horas, y en sesiones más intensas con más brillo, conectividad continua y tareas de ofimática, navegación y comunicaciones, hemos mediado unas 7-8 horas, una muy buena cifra. No hay muchas novedades en este apartado.

En cuanto al sistema de carga, tenemos un cargador bastante compacto con puerto USB-C, pero como en el primer modelo, la pérdida de la conexión magnética no nos gusta nada. Hemos perdido la seguridad de que un tropiezo con el cable no acabe con el Macbook por los suelos, algo que, con un equipo de tan poco peso, no es nada descabellado.Seguramente en el futuro, acostumbrados a teclear cada vez más en pantallas táctiles y con teclados externos integrados en diferentes accesorios, tecnologías como las que ha incluido Apple en el teclado de su Macbook desde la primera generación tengan su hueco importante. En mi caso todavía estoy peleado con ello.

Del teclado del Macbook 2016 me sigue encantando el tamaño de las teclas, su distribución a la que es fácil acostumbrarse, que la retroiluminación sea automática gracias a un sensor de luz (y luego poder regular esa intensidad de la luz de apoyo) o lo poco ruidoso que es manejarlo. Pero para un portátil en el que, al menos en mi casi, se acaba escribiendo bastante, el recorrido de su sistema de mariposa no me ha convencido todavía.
La respuesta es menor que con otros teclados, e incluso una vez que hemos realizado el periodo de adaptación para ese tacto peculiar, la reducción del impacto en cada pulsación respecto a los teclados clásicos, puede acabar resultando en un cansancio mayor antes de tiempo que con soluciones clásicas. De las buenas, claro. Si con el teclado no las tengo todas conmigo, no pasa lo mismo con el trackpad. Aquí Apple ha sabido sacar una ventaja muy destacada respecto a los equipos Windows y no encontrarás trackpad mejor que el de los Macbook. Lleva integrada la tecnología Force Touch de manera que no hay sistema físico clásico sino que es la respuesta por vibración del propio sistema el que nos transmite la sensación de estar activando un botón físico cuando lo hacemos.

Esto es un resumen muy básico de las posibilidades de la tecnología en este trackpad. Falta por ver si acaban sacándole partido porque que la respuesta o funcionamiento de esta parte del equipo no dependa de dónde pulsemos o poder escoger la cantidad de presión a ejercer para gestionar una determinada acción abre un abanico de opciones que nos gusta que exista.SI CON EL TECLADO UNO PUEDE TENER SENTIMIENTO ENFRENTAMOS POR LA PECULIARIDAD DEL SISTEMA CREADO POR APPLE, CON EL TOUCHPAD TODO SON EXCELENTE SENSACIONES
Por lo demás, los movimientos en el touchpad son rápidos, precisos, agradables y los gestos funcionan a la perfección. Aquí Apple sigue siendo de lejos imbatible.

¿Es todo en el nuevo Macbook 2016 "viejo"? No. Apple ha traído a su portátil la nueva generación de procesadores Core M, así como memoria SSD más rápida. Son cambios sutiles que mejorar la experiencia con este equipo aunque sin que nos vayamos a volver locos o cambie excesivamente la idea detrás de este equipo.Si el diseño ligero y delgado del MacBook (y otros ultrabooks bajo Windows) es posible es gracias al uso de los procesadores Core M de Intel. Con ellos se puede prescindir de ventiladores y unido a los SSD, obtenemos una experiencia de uso en la que no sabemos si el equipo está encendido o no.Esto es lo que queda, que no es poco, del lado muy positivo del uso de chips Core M de Intel. En el lado contrario tenemos que lo que podemos o no hacer con un portátil se ha polarizado más. Portabilidad máxima con buena batería es sinónimo de rendimiento justo (y el necesario en cada vez más ámbitos).

EL MUNDO DEL PORTÁTIL EVOLUCIONA BÁSICAMENTE POR LOS EXTREMOS: O POTENCIA MÁXIMA A COSTA DE BATERÍA Y DISEÑO, O PORTABILIDAD ABSOLUTA PARA TAREAS MÁS BÁSICAS
Los nuevos Core M y unidades gráficas integradas mejoran el rendimiento del Macbook, colocándolo en algunos casos con la misma potencia bruta que lo Core i5 de la generación anterior, pero para tareas exigentes como editar archivos RAW o vídeo 4K, y por supuesto cualquier juego, este no es el portátil a elegir.Sí que cumple con creces para un uso más lúdico y cada vez más habitual del portátil: reproducción de vídeo online, navegación web, redes sociales u ofimática. A nivel de benchmarks, con GeekBench hemos obtenido estos datos con la versión Core M3 y SSD de 256 GB, la de entrada en el mundo Macbook que vende Apple:

A nivel de especificaciones, el diseño interior de Apple limita completamente las opciones de configuración. Es otro de los grandes compromisos de su factor de forma. Todos los modelos de Macbook 2016 vienen con 8 GB de memoria RAM de serie, y ni Apple puede modificarlo. Ya quieras un Core M3 o un M7, es lo que hay. En cuanto a los SSD, hay 256 o 512 GB como opciones.El rendimiento de la memoria interna también mejora los resultados del modelo del año pasado, quedándose en unos 660 MB/s en escritura y 942 MB/s en lectura, muy buenas cifras pero tampoco destacadas sobre sus rivales en su gama de precio.

Consolidados sus gamas Pro y sobre todo la de los Macbook Air como referentes en el campo de los portátiles, Apple sacó el año pasado su ultrabook más radical. El nuevo Macbook 2016 repite la estrategia a pies juntillas con la salvedad de una actualización de procesadores. Y sigue siendo un producto con el que sabes que arriesgas y además a un precio no precisamente reducido.Con procesadores Core M que comprometen su rendimiento, se consiguen otros beneficios claros para obtener un equipo donde lo primero, lo más importante, es la portabilidad. Apple le aplica además novedades en el touchpad y el teclado, con sabor desigual según lo que esperes, especialmente en el teclado.

La llegada de Windows 8 supuso la declaración definitiva de intenciones en el segmento del PC: las pantallas táctiles no solo tienen sentido en el móvil, sino también en el portátil e incluso en el ordenador de sobremesa. La interfaz de aquel sistema operativo apostaba por dicha interacción, que se ha visto más relajada con el lanzamiento de Windows 10.Aún así esa apuesta por lo táctil sigue siendo interesante para muchos usuarios que simplemente no han podido disfrutarla en sus equipos portátiles porque no estaban dotados de pantalla táctil. Para solucionarlo un grupo de emprendedores ha creado AirBar, una pequeña barra que está preparada para funcionar en equipos de 15,6 pulgadas y que convertirá las pantallas no táctiles en pantallas táctiles de forma sencilla.