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Batería Asus k70ij

Puede que buena parte del uso que hagas de él no sientas que necesites nada más, pero ya sea una memoria USB que quieras conectar, un momento de carga por haber olvidado dejarlo listo para salir al trabajo o donde sea, o recurrir a una pantalla externa …. Creemos firmemente que al menos un segundo puerto USB-C era necesario si aspiramos a convertir este equipo en el principal al precio que tiene.Dicho esto, en el día a día se ha hecho imprescindible el adaptador de Apple para tener salida HDMI, otro puerto USB-C de carga y uno USB clásico. Pero tendrás que pagar por él, porque no viene nada de serie con el equipo de Apple.

Como explican en el sitio web oficial del proyecto, la AirBar proyecta un campo de luz invisible en la superficie de nuestra pantalla que permite que toquemos la pantalla e interactuemos con los mismos gestos que utilicemos en Windows 8 y Windows 10.El secreto de esta capacidad está en el uso de la tecnología zForce AIR de Neonode, que permite que el campo de luz reaccione ante cualquier interacción con él. Con AirBar podremos hacer uso de los gestos soportados por el sistema operativo de Microsoft, y además podremos utilizar nuestras manos pero también guantes y otros objetos.

La barra se sitúa justo debajo de la pantalla y se acopla mediante un sistema magnético, además de estar conectada a la alimentación y datos del PC a través del puerto USB. No hay apenas impacto sobre la batería, dicen, y su reducido precio de 49 dólares lo hace especialmente interesante para todos los que quieran experimentar con esa opción y no habían podido hacerlo.De momento, eso sí, su orientación está limitada a equipos portátiles con pantallas de 15,6 pulgadas basados en Windows 8 o superior. Los responsables indican que el soporte para OS X es muy limitado, y por el momento no hay datos sobre una barra que permita conseguir lo mismo en otras diagonales de pantalla populares como 13,3 o 17 pulgadas. Se presentará oficialmente en el CES dentro de menos de un mes, así que habrá que estar atentos a los primeros análisis.

El comprador tenía un perfil lleno de estrellas. Vaya, era mi día de suerte, sin duda. El precio final subastado me supo a ganga dado el estado del ordenador, pero es el fair play que uno debe asumir si vende a través de un sistema de subastas. A partir de ese momento, todo fue muy rápido. Contacto con el vendedor preguntando si deseaba pagar por transferencia o PayPal, y optó de cabeza por lo segundo aludiendo a “malas experiencias” en el pasado.
El servicio de pagos online, propiedad del mismo eBay, cuenta con un sistema de protección de pago para aquellos casos en los que en lugar del móvil se recibe un ladrillo (que los hay, aunque cueste creer). Ni un problema. ¿Qué iba a ir mal con semejante despliegue de galones? Pero no pasó mucho tiempo cuando el intercambio de mensajes despertó en mí alguna suspicacia: el comprador insistió hasta la saciedad que el embalaje fuera perfecto “para evitar daños”.

Y vaya que lo embalé bien. La caja original de la marca junto con otra extra, protección de espuma y cinta de embalar hasta aburrirse. Una vez recibido el pago, limpié bien el equipo y lo guardé en su caja original. Aquello estaba totalmente nuevo. Hecho esto, volé a la empresa de mensajería para que el comprador disfrutara de su compra cuanto antes y en ella me confirmaron que el paquete llegaría al día siguiente, gastos a mi cargo, y que recibiría un mensaje en el móvil en cuanto se hiciera la entrega.

Y así fue. A media tarde y cumpliendo lo acordado, la empresa de transportes me notificó la entrega del paquete al comprador y es en este punto cuando comencé a temerme lo peor. Hasta este momento, la comunicación había sido exquisita: mi interlocutor contestaba puntualmente a los correos y se veía que tenía tablas en esto de la compraventa. Demasiadas. Pasó apenas una hora y sin novedad del comprador, algo extraño dada la locuacidad mostrada hasta el momento. Y fue entonces, cuando de repente recibo un correo de Paypal advirtiendo que el dinero ingresado se había congelado dado que el comprador había abierto una incidencia, indicando que el producto “no se correspondía con lo anunciado”.
Incredulidad, sorpresa… ¿Habría recibido algún golpe? ¿Qué habría salido mal? En este punto descubrí el lado más siniestro de eBay y algunos de sus usuarios estrella: recibí un correo electrónico con multitud de fotos, muy elaboradas ellas, con flechas, zoom en zonas determinadas, indicando golpes, marcas y demás defectos que increíblemente yo no había visto. Una de dos, o realmente le había vendido una chatarra sin mala fe, o este comprador había maquillado las fotos para deteriorar el producto.

Mis cuentas de eBay y Paypal se bloquearon automáticamente. Me había convertido en un delincuente a ojos del sitio de subastas
Bien, transmití mi sorpresa y mi voluntad de solucionar el entuerto, y en este punto mis sospechas se quedaron cortos: el comprador ofreció una rebaja de casi 300€ por los daños de un equipo, que estaba impoluto. Mi primera respuesta fue negativa: deshacíamos el camino y probaba suerte con otro comprador y así lo hice saber, pero en ese punto el comprador elevó la incidencia a reclamación y mis cuentas de eBay y Paypal se bloquearon automáticamente. Me había convertido en un delincuente a ojos del sitio de subastas.

Lo vi claro: se trataba de un secuestro exprés en toda regla. La forma de salir lo mejor parado posible era aceptar sus condiciones y rebajar el importe indicado. Siempre quedaba la puerta abierta para la devolución pero… ¿cómo iba a fiarme ahora de ese comprador? ¿Cuándo lo mandaría? ¿En qué estado? ¿Me mandaría el mismo ordenador? Un rápido vistazo en Google me hizo ver que este caso no es aislado: muchas situaciones similares en las que el vendedor, con el amparo de eBay-Paypal, está totalmente vendido al arbitrio de un comprador que sabe donde pisa. Se trata de un chollo en el que además va acumulando estrellas: se hace con productos de primer nivel a precio de ganga, y claro, con la posibilidad de venderlos a su precio real. En el momento en el que escribo estas líneas, las cuentas de eBay y PayPal siguen bloqueadas. Y eso pese a haber suministrado todas las pruebas de compra y la disputa haberse cerrado. Humillantemente, eso sí.

¿Se imaginan que después de terminar de videochatear con alguno de sus familiares o amigos sus webcams siguiesen capturando imágenes? ¿O que éstas se activasen solas y les grabasen en la intimidad de su casa? A algunos estas ideas les parecerán descabelladas. Otros sin embargo, se sentirán un tanto más familiarizados.
Según un informe publicado por la compañía de seguridad Kaspersky, el 51% de los españoles se muestra preocupado por el hecho de que un posible programa de malware acceda a las cámaras de sus dispositivos. Para evitar que les graben el 31% de los encuestados cubre la cámara de su ordenador, una cifra que desciende hasta el 5% si nos referimos a teléfonos móviles. Los usuarios más previsores (17,8%) usan un Post-it para tapar el objetivo. Casi en la misma proporción (17,2%), se utiliza una venda para cubrirlo y los menos se decantan por esparadrapo u otras soluciones alternativas. ¿Una paranoia sin sentido o una amenaza real?

Detrás de todos estos tipos de 'malware' se encuentran casos de amenazas, extorsión, coacciones, revelación de secretos o contra la intimidad
Cassidy Wolf, Miss Teen USA en 2013, fue víctima de un ataque en su ordenador hace poco más de un año. El malware que lo infectó accedió a la cámara del mismo y la activó de forma remota. De este modo, el ciberdelincuente, al otro lado de la pantalla, obtuvo numerosas imágenes de Cassidy desnuda durante un largo tiempo que luego usó para extorsionarla. Aunque en este caso el FBI detuvo al intruso y recuperó las imágenes, no todas las historias tienen un final feliz. Es más, tras su detención se supo que Cassidy no era más que una de sus numerosas víctimas. Y lo peor de todo es que hay muchas más.

El número de internautas que ha sufrido en sus carnes este tipo de ataques se ha multiplicado en los últimos años. Detrás de todos estos tipos de malware se encuentran casos de amenazas, extorsión, coacciones, revelación de secretos o contra la intimidad. En muchas ocasiones, el hacker se dedica a sustraer imágenes durante un largo periodo de tiempo para después extorsionar a la víctima amenazándola con difundir fotografías comprometedoras entre sus contactos, que también se encuentran en el ordenador. Lo peor de todo es que hackear la cámara de un ordenador ajeno es más fácil de lo que parece. Las herramientas de control remoto conocidas como RAT (Remote Administration Tool), son, lamentablemente, un tipo de troyano muy popular. Los ciberdelincuentes suelen recurrir también a programas como Blackshades, contra el cual se han tomado medidas enérgicas a principios de este año.
Hay antivirus, como por ejemplo algunos gratuitos, que no son capaces de detectar este tipo de exploits. Si tienes el ordenador desprotegido podrán acceder fácilmente a tu cámara, ha explicado al respecto a Teknautas Fernando de la Cuadra, director de Educación de Eset España.