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Batería Lenovo G575E

La edición más interesante de este equipo sigue siendo una de las más caras. Al contrario que las tabletas, con Surface no eliges la capacidad de memoria, si no la potencial del procesador.
Surface Pro 4 cuesta 999 euros, pero con un procesador Intel Core i3. Es suficiente para trabajar, pero sigue siendo algo limitado hoy en día. Si quieres suficiente potencia y ejecutar sin problema cualquier aplicación o juego, tienes que elegir el modelo intermedio o superior.

Uno de las peores características de Surface Pro 4 sigue siendo la batería, mediocre para un equipo de este precio
La versión con Core i5 cuesta 1.099 euros, mientras que la más alta, con un procesador Intel Core i7 cuesta 1.799 euros. Recuerda que estos precios no incluyen el teclado, un accesorio completamente necesario para este equipo. Añade por tanto 149,99 euros y haz las cuetas. Exacto: es caro.

Uno de las peores características de Surface Pro 4 sigue siendo la batería, mediocre para un equipo de este precio. Es incomprensible que ya en su cuarta generación no seamos capaces de lograr más de seis horas de uso.
Mientras navegamos en internet, usamos alguna aplicación de retoque como Photoshop, escuchamos música con Spotify y escribimos en Word, Surface Pro 4 logra entre cinco y seis horas de media. Esto es un problema. La gran mayoría de portátiles, incluidos los más delgados, ya superan las ocho horas de batería, mientras un tablet como el iPad superan las 10 horas de uso.

Las comparaciones son odiosas, pero necesarias. Con la llegada del iPad Pro y el intento de Apple de venderlo como una tableta capaz de sustituir al portátil, Surface tiene aun más difícil encontrar un nicho de nuevos usuarios que no tengan ya una edición anterior o sean usuarios leales de Windows.
Las diferencias son brutales en todos los frentes, pero especialmente en los sistemas operativos. iOS no logra la funcionalidad y rapidez de uso que tiene Windows 10, aunque se hace difícil no pensar que sistemas como iOS no vayan a ser el futuro de la computación. Por otra parte, aunque el iPad Pro tiene una pantalla más grande, Surface acaba siendo más cómodo para trabajar con el teclado.
Donde por ahora no hay discusión es en la enorme calidad del lápiz digital del iPad Pro, aquí está claro: si eres una persona que usa este tipo de accesorios, el iPad Pro es para ti. ¿Quién se debería comprar el Surface Pro 4? Si buscas un portáil ligero, cómodo, táctil y con un diseño del que puedes presumir, este es tu equipo. Eso sí, prepara la cartera.

Dos años es el tiempo que podía tardar un ordenador en dar la sensación de ir 'el doble de lento' que los de última generación. Al menos sobre el papel, esa impresión se correspondería con una ley se ha cumplido en los últimos 50 años. Y parece que esa ley llega a su fin.En 1965, el físico Gordon Moore (Intel) pronosticó que el número de transistores por unidad de superficie en circuitos integrados se duplicaría cada año y que la tendencia continuaría. En realidad, en 1975 fue más cauto, y dijo que eso ocurriría cada dos años.La llamada 'Ley de Moore' se ha seguido escrupulosamente desde entonces... hasta ahora, que (todo sea dicho, por enésima vez) parece que llega a su límite: ya no queda sitio para que estas máquinas sean 'más potentes' como hasta ahora. Dicho de otro modo, Ese aumento de la potencia estaba basado en la reducción de dimensiones, apunta el profesor Andrés Godoy, catedrático de Física en la Universidad de Granada.Por partes: un transistor es un componente que abre o cierra una 'puerta' para que pase electricidad por él. Como un interruptor, apostilla Francisco Javier García Ruiz, Profesor del Departamento de Electrónica y Computadoras de la UGR. Es la fábrica esencial de ceros y unos imaginarios que constituyen la información en un sistema digital.Los ordenadores, calculadoras digitales y demás dispositivos 'inteligentes' tienen en su corazón un microprocesador, que ejecuta los programas desde un solo circuito. Está lleno de transistores, cuyo material clave es el silicio con impurezas. En 50 años, en su diseño y base (CMOS) no ha cambiado mucho, ha cambiado su dimensión y cómo se fabrican los transistores, pero esencialmente es lo mismo.Hasta ahora, nuestros dispositivos han ido ganando rendimiento a base de aumentar el número de transistores en el mismo espacio. Están por debajo de lo milimétrico. Y, conforme a esa ley, se iban duplicando cada dos años. Al ritmo actual se llegará a dispositivos formados por pocos átomos en breve plazo.En un circuito se mueven electrones entre componentes (eso es electricidad). Cuanto más cerca están, más rápido lo hacen.

El problema es que aumenta el calor a esos niveles, señala Godoy (si abrimos un ordenador, veremos que el microprocesador lleva un disipador y un pequeño ventilador). Por eso la frecuencia de operación de los ordenadores no ha aumentado últimamente.Además, en distancias tan pequeñas, los electrones se comportan de manera imprevisible, dándose fenómenos cuánticos, como el llamado 'efecto túnel'. A eso se suma en gran consumo de energía, que la batería deba durar más tiempo. En 2004 la velocidad a la que los transistores se comunican se estancó. El fabricante Intel, por lo pronto, ya está decelerando el ritmo de producción de tecnología de chips. Su tecnología de chips de 10 nanómetros se ha pospuesto hasta 2017.Ya no queremos ordenadores como antesSegún un artículo publicado por Nature, la industria abandona la Ley de Moore tras medio siglo. La razón, amén de los inconvenientes anteriores, es de mercado.Los humanos ya no queremos computadoras extremadamente rápidas en nuestra casa. Nuestras tareas cotidianas requieren dispositivos fiables, móviles y cuya batería dure mucho.

Las 'apps' marcan el nuevo ritmo, no el 'hardware'.Hay que pensar que seguiremos teniendo dispositivos más y más potentes, pero de formas distintas, aclara García Ruiz, pero no hay que medir sólo la rapidez -o frecuencia del reloj del procesador-. Tenemos 'ordenadores' que hacen llamadas telefónicas, con cámaras integradas de alta definición, conexión inalámbrica... cosa que hace 10 años no, eso es potencia, aclara Gogoy.¿Estamos ante un verdadero límite físico? Lo cierto es que seguramente no. Hay otros caminos: ya no reduciremos más los tamaños, se incrementará el número de procesadores, se puede integrar en un mismo chip la circuitería lógica y la memoria apilándolos en niveles diferentes, etc.La investigación en materiales lleva décadas trabajando en el ámbito de la microelectrónica. Desde el grafeno o los nanotubos de carbono a propiedades como la flexoelectricidad o el uso combinado de distintos materiales sobre un mismo soporte nos permitirían continuar con esta camino.Chips para el internet de las cosasMás allá de pensar en ordenadores, nuestros dispositivos cotidianos se valen de sensores que les permiten conocer el entorno por el que se mueven. La industria podría avanzar por ese terreno dando inteligencia al circuito, más que miniaturizándolo.Los sensores deben ser capaces de conseguir su propia energía transformando energía mecánica o térmica en energía eléctrica. Por ejemplo, del calor del cuerpo humano se podrían obtener 0.5W. Si a eso se suma la comunicación inalámbrica de datos, el potencial económico es alto.La industria tendrá que buscar dar algo más por el mismo precio, cree Godoy. Hasta ahora la inversión a realizar es tan grande que muy pocas industrias pueden permitírselo. Por ejemplo, los laboratorios de fabricación de microprocesadores tienen unas condiciones extremadamente asépticas. Una mota de polvo arruinaría el proceso. Son más limpios que un quirófano.Como señala a Nature el investigador de la Universidad de Iowa Daniel Reeds, se nos acabará antes el dinero que la física.
Instala Fruitjuice en tu portátil y deja que sea ella quien se encargue de vigilar la salud de tu batería para que no tengas que pensar en ciclos, calibraciones o ejercicios.

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Una de las cosas que más me gusta de OS X es el poco mantenimiento que requiere. El solo se mantiene optimizado y como mucho tenemos hay que pasar Clean My Mac cada mes o dos. De hecho, con el Capitán ni siquiera vamos a tener que hacer reparaciones de permisos puesto que el mismo se encargará de hacerlos. Por suerte en Windows también se han quedado atrás los días de desfragmentar el disco y otros trucos para limpiar el sistema, aunque aún siga un paso por detrás en optimización respecto a OS X. Hemos llegado a un punto en el que a día de hoy lo único de lo que debemos preoocuparnos de mantener en nuestro ordenador es la batería, y solo si nuestro ordenador es portátil.